El arte de comer, rodeado de naturaleza

Un oasis gastronómico en el corazón de Granada

Onírico Restaurante nace dentro del Hotel Villa Oniria, pero su alma trasciende cualquier límite.
Es un verdadero oasis en el corazón de Granada, donde la calma, la belleza y el sabor se encuentran para ofrecerte algo más que una comida.
Aquí todo invita a detenerse: una cena que deja huella, un tardeo entre jardines, una pausa con encanto.
No necesitas ser huésped, solo dejarte llevar.
Sumérgete en este refugio sensorial y descubre cómo un rincón escondido puede convertirse en tu oasis personal en pleno centro de la ciudad.

Un oasis de emociones a través del sabor

En Onírico, la cocina es mucho más que técnica: es emoción, es lenguaje, es conexión.
En este oasis gastronómico en pleno centro de Granada, trabajamos con producto de temporada y proximidad, de esos que aún saben a tierra, a sol y a origen.

Cada plato nace del respeto por lo auténtico y se transforma con una mirada creativa, moderna y cuidada. Nuestra carta es una fusión sutil entre la tradición andaluza y la sensibilidad contemporánea.

Aquí no solo se viene a comer, sino a sentir. Porque en Onírico, el sabor también es una forma de calma.

Un oasis secreto en el corazón de Granada

Entre los muros de Villa Oniria florece uno de los rincones más especiales de la ciudad: nuestra terraza ajardinada.
Un verdadero oasis urbano que invita a desconectar del ruido y reconectar con los sentidos.

Rodeado de vegetación, con el murmullo del agua y una luz cálida que acaricia cada detalle, este refugio es perfecto para un almuerzo relajado, un cóctel al atardecer o una cena mágica bajo las estrellas.

Nuestro pulmón verde en Granada. Tu oasis para saborear con calma.

Detalles que marcan la diferencia

Onírico no es solo un restaurante: es un lugar donde cada momento se cuida con mimo.
Desde la música hasta la luz, la vajilla o el trato, todo ha sido pensado para que tu experiencia sea especial desde el primer instante.
Queremos que te sientas a gusto, sin prisas, sin artificios, como en un refugio donde el tiempo se detiene.
Porque sabemos que los pequeños detalles, cuando se viven con calma y atención, son los que hacen que una comida se convierta en un recuerdo inolvidable.